El mercado cuenta con cientos de tipos de piedras, antes denominadas «piedras finas», algunas de las cuales se compran y revenden a precios muy superiores a los del diamante, la esmeralda, el rubí y el zafiro, históricamente llamadas «piedras preciosas».
Es importante conocer las tendencias, así como las opciones más estables, que pueden depender en particular de la procedencia. Pero cada gema tiene características únicas y, cuando se desea comprar piedras preciosas, es necesario compararlas.
Un certificado de laboratorio gemológico es indispensable, a veces dos (GIA, LFG…). El valor refugio por excelencia es el diamante, pero conviene diversificar este patrimonio, por ejemplo, con espinelas, turmalinas, aguamarinas o tsavoritas.