


Reconocer un rubí requiere cierta experiencia, más aún tratándose de una de las piedras preciosas más imitadas, por su belleza y su valor. Distinguir un rubí auténtico de una imitación de baja gama suele ser sencillo, pero la tarea se complica cuando se trata de determinados rubíes sintéticos. Descubra también bellas piedras naturales que se asemejan a los rubíes.
La manera más fiable de reconocer un rubí es una prueba realizada por un gemólogo. Las pruebas que uno puede intentar por su cuenta pueden resultar perjudiciales para la piedra, si es auténtica, como la de intentar rayarla…
A simple vista, es posible confundir un rubí auténtico con uno falso, especialmente con un rubí sintético de buena calidad. Tanto la piedra natural como la creación de laboratorio presentan no solo un color y una transparencia similares, sino también prácticamente el mismo brillo. No obstante, los rubíes sintéticos son considerablemente más asequibles.
En cuanto a las imitaciones, no poseen las mismas propiedades físicas y son, en particular, menos duras que los rubíes auténticos. Los rubíes son las piedras más duras (9 en la escala de Mohs) después de los diamantes.
¿Lo sabía? El rubí es la piedra de nacimiento del mes de julio.
Para reconocer un rubí genuino, tenga en cuenta que los más bellos presentan apenas inclusiones, aunque es habitual que estas piedras preciosas alberguen imperfecciones naturales. Con mucha frecuencia, los rubíes son tratados con calor para mejorar su aspecto y su homogeneidad.
Conviene saber que los rubíes auténticos presentan distintas tonalidades. Una de las más codiciadas es el rojo sangre de paloma, característico del rubí de Birmania. Los demás matices pueden oscilar entre el rojo vivo y el rojo rosado. Hay para todos los gustos, pero en el mercado de las piedras preciosas, los rubíes de mayor saturación e intensidad alcanzan precios más elevados.
Descubra todos nuestros rubíes.
Cabe señalar que el tratamiento térmico es el único tratamiento aplicado a los rubíes disponibles en nuestro sitio.
Si tiene un rubí auténtico en una mano y una piedra de laboratorio en la otra, no es seguro que pueda reconocer el rubí sintético. Existen varios métodos para crearlos y algunos son indistinguibles de las piedras naturales, a menos que se utilicen equipos de gemología. No obstante, con una lupa de joyero, a veces es posible detectar inclusiones bastante características de los rubíes sintéticos. Y si conoce los precios, la diferencia se hace evidente.
A modo de ejemplo comparativo, un rubí natural de 1 quilate puede venderse por 1 500 € y su equivalente sintético de 1 quilate puede costar 15 €. Los rubíes sintéticos de excelente calidad alcanzan precios más elevados, pero nunca llegan a los de los rubíes naturales auténticos.
Cree su anillo de rubí con Bonnot Paris.
Si en ocasiones es posible confundir un rubí auténtico con un rubí sintético, es poco probable que una imitación o «falso rubí», por ejemplo de vidrio o plástico, logre engañar a quien haya contemplado alguna vez el brillo excepcional de los rubíes auténticos.
En cambio, distinguir un bello rubí de otra piedra natural que se le asemeje no siempre resulta sencillo. En ocasiones es imposible a simple vista. Ciertos ejemplares de otras piedras pueden parecerse notablemente a un rubí.
Es el caso:
· del granate rodolita,
· del espinela roja,
· de ciertas turmalinas rosas.
No es una regla absoluta, pues intervienen múltiples factores, pero estas gemas suelen ser más asequibles.
Leer también: Cómo cuidar las piedras preciosas
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Reconocer un rubí requiere cierta experiencia, más aún tratándose de una de las piedras preciosas más imitadas, por su belleza y su valor. Distinguir un rubí auténtico de una imitación de baja gama suele ser sencillo, pero la tarea se complica cuando se trata de determinados rubíes sintéticos. Descubra también bellas piedras naturales que se asemejan a los rubíes.
La manera más fiable de reconocer un rubí es una prueba realizada por un gemólogo. Las pruebas que uno puede intentar por su cuenta pueden resultar perjudiciales para la piedra, si es auténtica, como la de intentar rayarla…
A simple vista, es posible confundir un rubí auténtico con uno falso, especialmente con un rubí sintético de buena calidad. Tanto la piedra natural como la creación de laboratorio presentan no solo un color y una transparencia similares, sino también prácticamente el mismo brillo. No obstante, los rubíes sintéticos son considerablemente más asequibles.
En cuanto a las imitaciones, no poseen las mismas propiedades físicas y son, en particular, menos duras que los rubíes auténticos. Los rubíes son las piedras más duras (9 en la escala de Mohs) después de los diamantes.
¿Lo sabía? El rubí es la piedra de nacimiento del mes de julio.
Para reconocer un rubí genuino, tenga en cuenta que los más bellos presentan apenas inclusiones, aunque es habitual que estas piedras preciosas alberguen imperfecciones naturales. Con mucha frecuencia, los rubíes son tratados con calor para mejorar su aspecto y su homogeneidad.
Conviene saber que los rubíes auténticos presentan distintas tonalidades. Una de las más codiciadas es el rojo sangre de paloma, característico del rubí de Birmania. Los demás matices pueden oscilar entre el rojo vivo y el rojo rosado. Hay para todos los gustos, pero en el mercado de las piedras preciosas, los rubíes de mayor saturación e intensidad alcanzan precios más elevados.
Descubra todos nuestros rubíes.
Cabe señalar que el tratamiento térmico es el único tratamiento aplicado a los rubíes disponibles en nuestro sitio.
Si tiene un rubí auténtico en una mano y una piedra de laboratorio en la otra, no es seguro que pueda reconocer el rubí sintético. Existen varios métodos para crearlos y algunos son indistinguibles de las piedras naturales, a menos que se utilicen equipos de gemología. No obstante, con una lupa de joyero, a veces es posible detectar inclusiones bastante características de los rubíes sintéticos. Y si conoce los precios, la diferencia se hace evidente.
A modo de ejemplo comparativo, un rubí natural de 1 quilate puede venderse por 1 500 € y su equivalente sintético de 1 quilate puede costar 15 €. Los rubíes sintéticos de excelente calidad alcanzan precios más elevados, pero nunca llegan a los de los rubíes naturales auténticos.
Cree su anillo de rubí con Bonnot Paris.
Si en ocasiones es posible confundir un rubí auténtico con un rubí sintético, es poco probable que una imitación o «falso rubí», por ejemplo de vidrio o plástico, logre engañar a quien haya contemplado alguna vez el brillo excepcional de los rubíes auténticos.
En cambio, distinguir un bello rubí de otra piedra natural que se le asemeje no siempre resulta sencillo. En ocasiones es imposible a simple vista. Ciertos ejemplares de otras piedras pueden parecerse notablemente a un rubí.
Es el caso:
· del granate rodolita,
· del espinela roja,
· de ciertas turmalinas rosas.
No es una regla absoluta, pues intervienen múltiples factores, pero estas gemas suelen ser más asequibles.
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